Publicación por DIANA RAMIREZ MELQUIADES
Desde una mirada crítica, el modelo chino de iniciación deportiva —basado en el sistema Juguo Tizhi— evidencia una estructura altamente eficiente para producir élite deportiva, pero también reproduce problemáticas persistentes. Aunque la detección temprana y la especialización intensiva han sido claves para el éxito internacional (Tan & Green, 2008), varios estudios advierten que este enfoque prioriza el rendimiento por encima del desarrollo integral del niño. Investigaciones recientes (Dong & De Bosscher, 2020) señalan que muchos jóvenes atletas presentan déficits académicos y altos niveles de presión psicológica debido a la temprana selección y al volumen de entrenamiento.
A pesar de las reformas que buscan integrar la formación deportiva al sistema escolar común, considero que el modelo sigue siendo rígido y excesivamente selectivo. La progresión jerarquizada —de escuelas deportivas a equipos nacionales— funciona para detectar talento, pero puede generar exclusión temprana y abandono deportivo (Xu, 2019). En mi opinión, China enfrenta el reto de equilibrar eficacia competitiva con bienestar educativo y emocional, algo que su modelo aún no garantiza plenamente.
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