Diversos estudios críticos han evidenciado que los programas de fomentos de estilos de vida saludable implementados en las últimas décadas se orientan a la producción de una subjetividad que corresponde a la figura del empresario de sí mismo individuos que deciden invertir en sí mismo a través de la modificación de sus hábitos y estilos de vida para asegurar su bienestar ante riesgos implicados en su vida cotidiana.
Para ello no enfocamos en uno de sus programas llamados Vida Sana cuyo cuyo proposito es contribuir a reducir la incidencia de factores de riesgo de desarrollar diabetes mellitus e hipertensión arterial a través de una intervención en los hábitos de alimentación y en la condición física dirigida a niños, adolescentes, adultos, y mujeres post- parto.
El PSV contempla una intervención de 12 meses que incluye atenciones individuales con médicos, nutricionistas y psicólogos, talleres grupales realizados por duplas de nutricionistas y psicólogos, sesiones guiadas de actividades y ejercicio físico, y exámenes de glicemia y perfil lipídico. Para ellos considera el uso de recursos de cada Centro de Salud Familiar y otros que puedan estar disponibles en su localidad.
Las sesiones guiadas de actividad y ejercicio físico con componentes central del PVS. Se contempla 2 a 3 sesiones semanales de actividad física, sumando un total de 12 horas mensuales por 12 meses .A diferencia de los demás profesionales que participan en el programa, cuya intervenciones están programa en intervalos no menos a tres meses, los profesionales a cargo de las sesiones de actividad física tiene un contacto cotidiano con los beneficios.
Referencia
Cabello Jiménez*, C. (2020, 12 28). POLÍTICAS PÚBLICAS DE PROMOCIÓN DE ESTILOS DE VIDA SALUDABLE COMO FORMA DE GOBIERNO POR MEDIO DE LA COMUNIDAD, 3-4.